Para lograr un buen Grill o asado hay que manejar muchos elementos: la carne, el tipo de corte, saber si es mejor marinar o no el trozo elegido, los tiempos de cocción necesarios, cuál es el mejor momento para sacar la carne de la parrilla, el fuego. Cuando hablo de fuego no me refiero sólo a la temperatura deseada para una carne determinada, sino de cómo o, mejor dicho, con qué se logra el fuego.
Lo mejor para asar una carne es la madera, pero es lo menos usual, por lo complicado del proceso, porque es más difícil hacerse de unos buenos leños en medio de la ciudad. Lo más cómodo es decantarse por las parrillas a gas (el método que a mí menos me gusta, por un asunto de sabores) o por el carbón. El carbón hecho de madera es el mejor (se usan maderas duras y generalmente aromáticas para este propósito), luego están los brisquets (pequeños terrones de carbón prensado) que llevan algo de las maderas más clásicas para asar más otros elementos orgánicos como semillas y carozos de frutas y los otros hechos sólo con estos mismos elementos orgánicos y pequeños restos de maderas.
Pero aunque el carbón que elija sea de madera, el aroma que llegará a su carne nunca es el mismo que si estuviera trabajando con los leños en cuestión. Aquí es cuando puede llamar refuerzos. Es fácil encontrar chips o trozos de madera aromática para darle un empujón de sabor a su parrillada (se pueden usar también en parrillas a gas). Siga las instrucciones de cada producto que compre, pero en general hay que humedecer apenas los chips que vienen en bolsas antes de ponerlos sobre el carbón.

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